viernes, 31 de octubre de 2014

Como ponchos en verano

Recuerdo aquella vez que te miré, 
que te miré realmente.
Era una tarde de finales de primavera
y te preparabas para marcharte a no sé qué lugar.
Yo te observaba ir y venir desde el sofá
y me sorprendió que no había en ti ni rastro del hechizo que solía ocultarte.
Tú te diste cuenta al instante
y yo me di cuenta de que te habías dado cuenta,
porque tu rostro descompuesto por el miedo,
era prácticamente un reflejo del mío.
Pero ninguno de los dos dijo nada y tú te fuiste,
supongo que con ella,
o con alguno de tus amigos borrachos,
y yo me quedé allí pensando,
pensando por qué a pesar de todo me quedaba.


4 comentarios:

Little Liar dijo...

¡Holiiiii!

No sé a cuantas/os bloggers les he comentado mi admiración por las personas que escribís en verso sin miedo alguno. He de decir que aunque he tenido que leerlo unas dos veces para llegar a introducirme en él y sacar de estas lineas el significado me quedo con el "y tú te fuiste [...] y yo me quedé allí pensando, pensando por qué a pesar de todo me quedaba". Hay veces que es inevitable que esa persona especial nos deje y que nosotros, en la sombra, nos demos cuenta de que nos abandona y que aun a nuestro pesar no podamos hacer nada. Quizá le he buscado el sentido triste a estos versos o quizá es lo que querías trasladar al lector. No lo sé. Pero estoy casi segura que cualquier persona que haya vivido ese sentimiento de abandono puede revivir en estas lineas el no poder hacer nada al respecto.

¡Un beso!
Que tengas un buen día.
¡Tienes una seguidora más!

Katrina dijo...

Hay momentos muy mágicos en la vida; velos invisibles que caen, golpes insustanciales que nos quiebran algo dentro, palabras que nos hacen crecer ríos en los ojos... Cosas así, intangibles y tan sentidas. Me ha gustado ese momento que has retratado con tus palabras... y quedarse con todo ese miedo, eso es valentía y más nada.

Saludos

Grecia Garcia dijo...

Listo !!
Ya te sigo, me quedo por aquí jejeje.
Y te añado a mis blogs de lectura

Un besooo

Carlos Mateos Steppenrat dijo...

Alucinante poema. Qué profundo.